Feliz día del Abuelo, 28 agosto. Seres importantes en nuestras vidas… verdad?

En éstos tiempos que estamos viviendo en un deterioro en el vínculo familiar y que hay muy poca estabilidad en los hogares y hasta es muy común escuchar sobre: divorcios, separación, abandono, unión libre, etc., y sin darnos cuenta estamos poniendo en un gran dilema a nuestros hijos ante la impotencia de los problemas de sus padres, y esto los orilla a refugiarse en el cariño incondicional de los abuelos.

Abandonemos nuestros juicios y opiniones que nos aprisionan a viejas conductas sedentarias y estemos dispuestos, flexibles y abramos nuestro corazón. Hay que actuar libremente y creer en las nuevas formas de pensar para transformarnos y pensemos que no somos iguales que ayer, pero que sí queremos ser lo que cosechemos en el mañana.

Pensemos que todo en la vida cambia, que no podemos ser permanentes en esta vida y empecemos por probar actuar con pequeñas acciones sin esperar nada a cambio, porque todo en la vida tiene una gratificación y recibirás la recompensa que es más notoria en las demás personas que denotan o que te darán la felicidad de una sonrisa y que es el más grande premio porque es bien sabido que lo que damos al prójimo, nos lo estamos dando nosotros mismos y así es literalmente.

Si expresamos el amor al próximo, si le damos dinero, sonrisas y palabras de confort, atención y abrimos nuestro corazón, la retribución es que nunca nos faltará nada. Porque Dios estará presente en cada uno de nuestros actos y nos dará una recompensa exactamente igual o mucho más del doble.

No nos demos limitaciones antes de intentarlo, date la oportunidad de hacer grandes proyectos, no actuemos como minusválidos, ya que Dios nos dio todo lo necesario, para vivir en él ayudando al próximo.

No te quedes anclado en tu egoísmo, en tu flojera porque si no haces algo ahora, cuando tienes fuerza y voluntad para expresar la gran oportunidad de ser útil en la vida.

Cuando sembramos una semilla, siempre esperamos el fruto que crezca de ella para saborearlo, y así es lo mismo que sucede con nuestros actos, porque nuestras palabras hablan lo que anida en nuestro corazón y esto se dictamina como una profecía.

Debemos de tomar en cuenta, que la familia es la primera escuela, donde aprendemos las bases y fundamentos para vivir en una sociedad de comunión y armonía plena.

A los padres nos toca alimentar a nuestros hijos porque es el compromiso que adquirimos al engendrarlos, pero no solamente el alimento es saciar los básico para subsistir, sino también debe ser el alimento espiritual para así compartir el moral y para armonizar equilibradamente.

Alimento físico= Casa, comida y sustento.

Alimento moral= Respeto, tolerancia, valores y afectos.

Alimento espiritual= Principios de vida heredados de nuestros padres, costumbres y tradiciones.

Así es que si nosotros como sociedad no sabemos alimentar al corazón de nuestros hijos, todo esto se revierte como la ley de búmeran «todo vuelve a tí de una u otra forma, a veces inexplicable».

Seamos más realistas y entendamos ésto, que nuestros abuelos no solo necesitan un gereatra cuando enferman físicamente, porque a veces ellos están enfermos únicamente de tristeza, abandono, negación y falta de aseo personal.

Así como ellos, cuando nosotros necesitamos que nos alimentaran, nos cuidaran y nos protegieran, ahora es el momento de volverles un poco de todo lo que ellos dedicaron en su juventud hacia nosotros.

Hay abuelitos que andan sucios y huelen mal y muchas ocasiones no es porque le tengan miedo al agua, sino porque tienen miedo caerse o tal vez, porque ya no pueden mover sus articulaciones con la facilidad que éstos requieren.

Si andan mal vestidos, es porque ya no se pueden abotonar una camisa y no se puede agachar a abrochar sus agujetas y es tan simple para nosotros proporcionarles ésta ayuda para que ellos estén bien.

Entendamos que la vejez no es un estigma de castigo, sino que es el momento de nuestra vida para testimoniar el gusto de haber vivido una vida cargada de experiencias que si te lo propones es como abrir un cofre de tesoros, leyendas, historias u objetos que tu aprenderás más de lo que te imaginas y a la larga eso te impregnará cuando ellos ya no estén a tu lado de gratos recuerdos y dejarán mucha de su sabiduría.

Por eso te invito a que adoptes un abuelo, no necesitas buscarlos fuera de tu casa, apuesto que dentro de tu familia, hay alguien que te estará esperando con los brazos abiertos para que le dediques un poco de tu tiempo y le hagas un pequeños espacio en tu corazón.

En la actualidad los hogares ya necesitamos al 100% de nuestros abuelos, porque son ellos los que más protegen y educan a nuestros hijos, ya que en ésta vida tan ajetreada y económicamente tan mal pagada, los matrimonios tienen que salir a buscar el sustento de sus seres queridos y quien más que ellos para mimar a nuestros hijos y todo esto es «GRATIS», y no creen que también debemos de mirarlos y apoyarlos por todo lo que hace por nosotros?

La mejor recompensa que nos dejan nuestros abuelos son: su mirada de bondad, una sonrisa de agradecimiento o una caricia de entendimiento y la felicidad de vivir contento.

«Vivir intensamente es contemplar la alegría de un niño, es escuchar las inquietudes de un adolescente y acompañar a un anciano en su soledad«.

«Vivir es vibrar, sentir, amar y gozar, es observar, superar, aceptar y comprender que el presente es lo único que tenemos para realizarnos plenamente»

Con cariño: MAR.

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